lun 7a. Sem Pascua (Id=318)
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Cuando el Espíritu Santo descienda
sobre ustedes, recibirán fuerza para ser mis testigos hasta los lugares más
remotos del mundo. Aleluya.
Accipiétis virtútem superveniéntis
Spíritus Sancti in vos, et éritis mihi testes usque ad últimum terrae, allelúia.
Oremos:
Infunde, Señor, sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos
cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio de ti con nuestras obras.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
¿Han recibido al Espíritu Santo, cuando abrazaron la fe?
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
19, 1-8
En aquellos días, mientras Apolo estaba en
Corinto, Pablo llegó a Efeso, después de haber
recorrido las regiones montañosas.
Encontró allí a algunos discípulos, a quienes preguntó:
"¿Han recibido el Espíritu Santo al aceptar la fe?"
Ellos respondieron:
"Ni siquiera hemos oído que exista un Espíritu Santo".
Pablo replicó:
"Pues ¿qué bautismo han recibido?"
Ellos respondieron:
"El bautismo de Juan".
Pablo les dijo:
"Juan bautizaba para que se convirtieran, diciendo al pueblo que creyeran
en el que iba a venir
después de él, es decir, en Jesús".
Cuando oyeron esto se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pablo
les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y comenzaron a hablar
en lenguas y a profetizar. Eran unos doce hombres en total.
Durante tres meses Pablo estuvo asistiendo a la sinagoga; allí hablaba del
reino de Dios con gran valentía convenciendo a los que discutían con él.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 67, 2-3.4-5ac.6-7ab
Reyes de la tierra, cantad a Dios
Regna térrea, cantate Deo
Se levanta Dios y sus enemigos se
dispersan, huyen de su presencia quienes lo odian, desaparecen como desaparece el
humo; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los malvados ante
Dios.
Reyes de la tierra, cantad a Dios
Regna térrea, cantate Deo
En cambio los justos se alegran en la presencia de Dios, saltan de gozo y se
llenan de alegría. Canten a Dios, celebren su nombre, su nombre es el Señor,
alégrense en su presencia..
Reyes de la tierra, cantad a Dios
Regna térrea, cantate Deo
Padre de los huérfanos y defensor de las
viudas, ése es Dios en su morada santa. Dios procura un hogar a los indefensos;
libera a los cautivos dándoles prosperidad.
Reyes de la tierra, cantad a Dios
Regna térrea, cantate Deo
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde está Cristo
sentado a la derecha de Dios.
Si consurrexístis cum Christo, quae
sursum sunt, quaerite, ubi Christus
est in déxtera Dei sedens.
Aleluya.
Tengan valor, porque yo he vencido al mundo
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
16, 29-33
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijeron los discípulos a Jesús:
"Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora estamos seguros
de que lo sabes todo y que no es necesario que nadie te pregunte; por eso
creemos que saliste de Dios".
Jesús les contestó:
"¿Ahora creen? Pues miren, se acerca la hora, mejor dicho, ha llegado ya,
en la que cada uno de ustedes se irá a lo suyo y a mí me dejarán solo. Aunque
yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho todo esto, para
que puedan encontrar la paz en su unión conmigo. En el mundo encontrarán
dificultades y tendrán que sufrir, pero tengan ánimo: yo he vencido al
mundo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Que este santo sacrificio nos purifique, Señor, y
llene nuestras almas con la fuerza divina de tu gracia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
En la espera de la venida del Espíritu Santo
En verdad es justo y necesario que todas las
criaturas, en el cielo y en la tierra, se unan en tu alabanza, Dios
todopoderoso y eterno, por Jesucristo, tu Hijo, Señor del universo.
El cual, habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo, ahora
intercede por nosotros, como mediador que asegura la perenne efusión del
Espíritu.
Pastor y obispo de nuestras almas, nos invita a la plegaria unánime, a ejemplo
de María y los apóstoles, en la espera de un nuevo Pentecostés.
Por este misterio de santificación y de amor, unidos a los ángeles y a los
santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
No los dejaré huérfanos, dice el
Señor; vendré de nuevo a ustedes y se alegrarán sus corazones. Aleluya.
Non vos relínquam órphanos, dicit Dóminus: véniam ad vos íterum, et gaudébit cor vestrum.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Ven, Señor, en ayuda de tu pueblo, y, ya que nos has iniciado en los misterios
de tu Reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos, ya
desde ahora, la novedad de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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